Escuela N° 1272 "Campo Mateo"
'Corría el año 1978 cuando vienen a ofrecerme trabajar en el C.E.R. 214 de Timbúes que estaba cercano a las plantaciones de frutas… a punto de recibirme acepté el desafío. Desconocía el lugar y Miguel Rolfo (uno de los fundadores del establecimiento) me llevó hasta allá y me mostró el lugar. El 10 de mayo de ese año comencé a viajar en un Fiat 133 por caminos poco transitados. Atesoro dentro mio muchos recuerdos y anécdotas de tantos años, 31, hasta mi jubilación. Hoy con orgullo puedo decir que coseché, y sigo haciéndolo, lo que sembré. Lo hago en cada Hola Seño… Maestra, cómo anda usted?... que lindo verla!... esta es mi familia… decirle a sus hijos: esta era mi maestra/mi seño cuando yo iba a la escuela en el campo. Siempre recuerdo mi primer día del maestro y al hacerlo me emociono… “ese día iban llegando a la escuela y tras el Seño Feliz día!!!... salió una bolsita y en su interior 2 pescados, los pejerrey más grandes que su papá (quien junto a su familia vivía de la pesca) había sacado ese día; luego llegaron otros con su cariñoso saludo y unas naranjas muy grandes y dulces… y otros con un ramo de verduras frescas de su huerta que eran más lindas que un ramo de rosas comprados en la florería y así cada uno llegaba con lo que tenía en su casa. Con ese recuerdo quiero destacar la relación de apoyo, cariño y colaboración desinteresada que se estableció durante esos años en el establecimiento entre alumnos, padres, cooperadores, docentes, colaboradores, la comunidad de Timbúes y localidades vecinas.'
Seño Rosarito, ex maestra
'¿Qué decir de mi escuela “Campo Mateo”? …Como yo le digo… Comencé a viajar en la chata Ford 100 color verde con la seño Rosario en el año 2001, recorriendo los campos para cargar atrás, en el cajón adaptado, a nuestros alumnos que iban con nosotros todos los días a la escuela… junto con la seño de 1° ciclo y la seño de jardín. Yo tenía 2° ciclo (plurigrado: 4°, 5° y 6° en un solo salón). Esos viajes inolvidables por calles de tierra anchas, angosta, con huellas (huellones); a veces nos acompañaban algunas vacas y un toro en el recorrido. En la primera mitad del año íbamos de tarde y cuando comenzaba el calor, de mañana, los chicos se acostumbraban a todo, sin protestar, ¡¡ja!! Algunos alumnitos nos traían de regalo berenjenas, pimientos, naranjas, mandarinas… productos de las quintas donde trabajaban sus padres. ¿Y los recreos? ¡Qué hermosos recreos!! Los chicos tomaban la leche, que hacía María, con avena, polenta, Zucaritas, sémola Nestum. y el infaltable pan con dulce, pero a veces también había facturas. N me puedo olvidar del aro con leche (riquísimo), todavía siento esos aromas, yo estaba al ladito de la cocina y María me llamaba para que pruebe, ¡¡jaja!!, era como como una casa con los salones pegaditos, todos juntos!! Unos años antes de que nos viniéramos al pueblo ya viajábamos en un colectivo que habían puesto desde la comuna porque ya teníamos 90 alumnos y la chata buscaba a los niños que estaban más alejados. Cuántos recuerdos inolvidables, cuánta paz en ese patio, donde se mezclaban compañerismo, complicidad, juegos, risas, charlas… en fin ¡¡felicidad!! Podría seguir contando y recordando tantos momentos vividos, nunca pensé que iba a trabajar en una escuela de campo, “mi escuela”, que me dio grandes satisfacciones… y que aún continuó acá, después de 25 años. Todo fue cambiando, quedó atrás la “escuelita de campo”, ya somos una escuela de la localidad con más de 400 alumnos donde sigo trabajando con las mismas ganas y el mismo sentimiento, ¡¡pero aquello no lo cambio por nada del mundo!! Lo volvería a elegir una y mil veces más… 50 años de historia, de aprendizajes, de vivencias, de felicidad plena!!'
María Noel Geminale, vicedirectora en 2025
'Hola! soy Clau Rios, hoy tengo 43 años. Fui alumna de la Esc. Campo Mateo en los años 90, 91... Los mejores 2 años, llevando en mi corazón unos recuerdos maravillosos. Teníamos a las seños Rosario Sosa (Rosarito) y Alicia, nos pasaba a buscar en camioneta, los turnos eran rotativos, depende la estación. La Seño Rosario nos hacía el desayuno o merienda cada día. Éramos un grupo de alumnos y maestras muy unidos. Nos ayudaban mucho con ropa, calzados y nos entregaban los útiles para poder estudiar. Las veladas, maravillosas y muy familiar donde todos participábamos y colaborábamos. Hemos ido juntos los findes en verano a pasear... Para nosotros fueron los mejores años de nuestra niñez.'
Claudia Rios, ex alumna año 1990
'Comencé a trabajar en la escuela Campo Mateo en 1998 como docente titular. La escuela estaba ubicada en la zona rural de Timbùes a 7 km del pueblo. Fue un sueño logrado siempre había querido trabajar ahí y lo logré luego de ocho años de docencia. Tuve la suerte de tener como directora a Rosario Sosa. Quién fue más compañera que superior. Me enseñó a amar la escuela y sus niños. En este lugar conocí lo que es el trabajo en equipo, la solidaridad, el compañerismo y la educación en valores. Entre alumnos y docentes. En el año 2011 la escuela se traslada a la zona urbana porque se venden los terrenos aledaños al edificio escolar para la construcción de varios puertos sojeros. En esta nueva etapa la escuela no para de crecer. Pero siempre mantiene sus raíces procurando siempre ser una escuela inclusiva que atiende a las necesidades de todos sus alumnos. Hoy en 2025 la escuela cumple sus 50 años. Yo jubilándome puedo decir que fui feliz en esta Institución y si volvería a nacer volvería a trabajar en la Escuela Campo Mateo junto a todas las personas queridas que pasaron por sus aulas.'
Laura Cozzi, ex maestra y directora
'En el año 2013 llego el momento de volver a trabajar en mi amado pueblo, pero esta vez el traslado me había llegado a una Institución que desconocía, hoy por hoy MI MARAVILLOSA ESCUELA “CAMPO MATEO”. En ese momento había 7 docentes de grado, 1 docente de nivel inicial, 4 docentes de especialidades, 1 directora y 3 asistentes escolares, una de la provincia y dos por parte de la comuna y todos trabajamos a la mañana. Desde que puse el pie en la puerta me conecté nuevamente conmigo y mi profesión, yo venía de un accidente laboral que me había dejado fuera del aula por 6 meses, mis compañeros y principalmente los alumnos y sus familias me permitieron ser libre de enseñar, experimentar, y de crear lazos que aún se sostienen con el tiempo. De a poquito la escuela empezó a crecer más matricula, más secciones. En el 2018 se crea si mal no recuerdo el turno tarde y todo el primer ciclo paso a la tarde, la escuela se re categoriza y se crea la Vice-Dirección. Hoy somos muchos, pero todos trabajando con el mismo fin hacer de la escuela, una buena escuela, de fomentar más allá de los aprendizajes pedagógicos infancias felices. Y para cerrar como dice Eduardo Galeano “cada persona brilla con luz propia entre todas las demás, no hay dos fuegos iguales” y quien transita su escolaridad en nuestra escuela se enciende.'
Marisol Sanabria, maestra en 2025
'A y en ella, la Seño Rosarito, quiero homenajear a todas las maestras. Y voy a compartir algo escrito por una alumna suya, Sonia Campos. En esa camioneta, ella hacía muchos kilómetros por la zona rural como la llaman los del centro, nosotros los del campo decimos por el campo, juntaba a sus alumnos y partía rumbo a nuestra querida Escuela Campo Mateo, y lo escribo con mayúscula por así la siento, grande como las letras, allí nos esperaba un riquísimo desayuno hecho por la mejor, llegar ahí, era lo más, ella nos decía ¡bájense con cuidado! Y así lo hacíamos, no hacía falta que nos repitiera, porque ella tenía una manera muy especial de enseñar. Éramos pocos, pero buenos, ella era más que una maestra, era la compañera, la amiga y para mí era como mi madre, la admiro, la aprecio y la respeto como tal, y cuando digo 'ella 'me refiero a la Seño Rosarito Esc. Campo Mateo, a esa mujer que está en esa camioneta, su camioneta y junto a ella hubo muchas maestras a quienes también admiro y valoro mucho, ellas no hacían paro, no cortaban calles, no salían a hacer marchas, eran otros tiempos, tal vez, o no, pero fueron las mejores. Vaya mi admiración y respeto para todas.'
Sonia Campos, promoción 1987
'Mí nombre es Yanina López, luego de 17 años de ejercer la docencia en una única escuela de mí ciudad natal, decidimos con mi familia hacernos nuestra casa en Timbùes, y yo debía elegir en cuál de las dos escuelas del pueblo iba a trabajar. Un domingo, haciendo una recorrida elegí. Lo que me convenció de esta hermosa escuela fue su parque, tanto espacio verde, sus álamos y el horno de barro, que automáticamente me remontó a mí infancia. Así sin dudarlo y sin averiguar demasiado, solicité el traslado a Campo Mateo. Confieso que más allá del lugar, no tenía otras expectativas, tenía a mis conocidos y mis mejores amigas en Fray Luis Beltrán, así que solo lo pensé como un lugar de trabajo, pero la vida me sorprendió gratamente, no solo encontré un lugar donde uno puede trabajar con libertad, sino también me encontré con buena gente, compañerismo, complicidad, volví a tener nuevas amistades, a conocer familias entrañables y alumnos respetuosos e inolvidables. Hoy desde un rol diferente que el de hace 5 años atrás, como directivo, muchas veces tapada de papeles y pasando muchas horas frente a la computadora, necesito salir al patio y respirar ese aire puro para recargar energías. En Campo Mateo todavía se respira aire de campo y ojalá esa esencia nunca se pierda.'
Yanina López, directora en 2025
'Hola a todos. Hoy quiero agradecer, de corazón, a mi querida Primaria Campo Mateo. Fue mi segunda casa y el lugar donde viví tantos momentos inolvidables. Recuerdo con mucho cariño a mis compañeros y compañeras. Con ellos compartí risas, juegos, y alguna que otra aventura o travesura. Juntos aprendimos a convivir y a forjar amistades que aún hoy valoro. Gracias por ser parte de mi infancia y por ayudarme a crecer. Por otro lado, mi más profundo agradecimiento va para mis profesores y profesoras. Ustedes no solo me enseñaron las materias, sino que me mostraron el camino para pensar, para soñar y para dar lo mejor de mí. Su paciencia y dedicación fueron muy importantes en mi formación. Mi escuela Campo Mateo fue el lugar donde todo comenzó para mí, donde se sembraron las bases de lo que soy. Siempre llevaré esos recuerdos conmigo.'
Benjamin Despontin, promoción 2021